¿Volver a la oficina? Sí, por favor

En el año de la contingencia, el debate de usar o no oficinas se ha intensificado. Sin embargo, creo que la vuelta a ellas podría suponer una gran oportunidad para convertir estos espacios en auténticas impulsoras de la organización.

¿Oficina o ‘home office’? No es un debate nuevo, desde hace años existe la conversación y son ya muchas las empresas que lo han trascendido con distintas iniciativas en ambos puntos e incluso con modelos intermedios antes de llegar a esta situación provocada por la aparición del COVID.

¿Volver o no volver?, ¿ahorrarse los costes? etc… Son Preguntas legítimas e incluso necesarias que están probablemente en boca de miles de organizaciones. Sin embargo, extraño una conversación previa a esa decisión… Tal vez sea un buen momento para, preguntarse ¿Para qué sirve una oficina?

Soy consciente de que muchas empresas están logrando una aparente mejor productividad con la gente en casa. Normal, nos pasamos ahora 8 horas seguidas de Zoom y meetings al día y no hay tiempo ni para café, comer o tomarse un descanso…

Imagino que no será sostenible. La fatiga que están produciendo, física y psicológica es elevada y no tardarán en golpear, como mínimo en la retención del talento.

Además, como trabajadores, corremos el riesgo de comenzar asociar nuestros hogares con la frustración, decepciones y cansancio de nuestro trabajo, en vez de hacerlo con los momentos de paz, descanso, amigos y familia que siempre fueron.

Creo que el precio podría ser para empresas y empleados demasiado alto.

Como trabajadores, corremos el riesgo de comenzar a asociar nuestros hogares con la frustración, decepciones y cansancio de nuestro trabajo, en vez de hacerlo con los momentos de paz, descanso, amigos y familia que siempre fueron.

No hay misterio y sí ciencia sobre ello. No es nuevo. La arquitectura, el diseño de espacios e interiores, tienen a mi juicio, poderes al alcance de pocas disciplinas para lograr cosas tales como más eficiencia y productividad, y su a vez, mover, inspirar, motivar e impulsar a equipos e individuos para lograr mejores resultados profesionales e incluso personales. El espacio por sí solo, con la intención adecuada, puede lograr impactar, entre otros muchos, en aspectos tales como:

  1. La cultura: Cientos de empleados trabajando en cubículos, con luz artificial y sin ventilación natural y así día tras día, puede no ser lo ideal si queremos lograr un mejor rendimiento y buenas relaciones con el equipo. Una oficina no es solo lugar donde las personas trabajan. Muchas cosas suceden en ella, algunas de ellas invisibles, pero no por ello menos importantes. Un espacio de trabajo puede servir para unir a las personas y convertirlas en equipos comprometidos elevando y mejorando las relaciones, tanto entre ellas como con la organización.
  2. Motivación: No es lo mismo jugar en el estadio Santiago Bernabeu o el Madison Square Garden que en el estadio de un equipo de segunda división. Un lugar que inspire puede ayudar a generar sentido de pertenencia y orgullo. Sentir que formas parte de esa organización, que formas parte de algo mayor que tú, puede lograr un alto compromiso y un esfuerzo adicional que incidan tanto en la retención de talento como en la productividad.
  3. Crecimiento: En un lugar correctamente habilitado pueden compartirse fácilmente conocimiento, ideas y aprendizaje, fomentando un mayor crecimiento de los equipos e individuos. Observar lo que hacen tus compañeros, poder acercarte y aprender de ellos. Si los equipos están separados y en remoto, es mucho más complicado que se den las circunstancias y momentos para ello.
  4. Comunicación y co-creación: Compartir un espacio, habilitado para crear en equipo, con sus pizarras, muros, Post-its, pantallas… Creo, como persona que se dedica a crear, y lo mantengo y mantendré, que no es posible lograr mejores ideas y soluciones en remoto y con herramientas como Miro que con un equipo sentado en una sala con los materiales y procesos adecuados. Dibujar, tangibilizar, explorar en conjunto, facilita una mayor capacidad para imaginar e conectar ideas, para crear soluciones disruptivas, rompedoras y atrevidas. No digo que sea imposible en remoto, digo que es mucho más difícil. Compartir el espacio, creo, puede descubrir mejores soluciones a los problemas y mayor iniciativa, compromiso e identificación con ellos.
  5. Ventas. Una buena oficina puede ser el lugar ideal para inspirar a un cliente, para convencerle de que es nuestra organización y no otra con la que debe trabajar. Es esa primera buena impresión. Muchos hemos visitad empresas en las que, tan solo cruzando la puerta ya estás deseando trabajar con ellos. El espacio habla de nosotros, es un ente de comunicación no verbal que puede decirles a nuestros clientes mucho de lo que necesitan saber para contratarnos, o no.

Es esa primera buena impresión. El espacio habla de nosotros, es un ente de comunicación no verbal que puede decirles a nuestros clientes mucho de lo que necesitan saber para qué terminen contratándonos, o no.

La contingencia por COVID ha abierto, en mi opinión, una oportunidad para que las empresas se vuelvan a plantear algo tan sencillo como ¿Para qué utilizamos hoy la oficina? y abrir el espacio a la pregunta ¿Para qué podriamos ulizarla?¿En qué nos puede ayudar que hasta ahora no hayamos tenido en cuenta? Las diferencias serán muy notables en la mayoría de los casos, y la desocupación actual permite profundizar en la idea de su uso y abordar cambios que probablemente en tiempos de utlización no habrían sucedido.

¿Volver a un lugar que inspira, une, hace crecer y genera negocio?... Sí, por favor.

Aitor González
Design Director at frog
www.frogdesign.com
aitor.gonzalez@frogdesign.com

Design Director at frog

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